El Chile habanero

chiles habaneros cosechados

El chile habanero es el fruto de una planta que lleva el mismo nombre, y que pertenece a un género de plantas llamado Capsicum, todas originarias de nuestro continente americano.

¿Dónde se cultivó por primera vez el habanero?

Hay varias teorías sobre su domesticación. Por un lado se sostiene que este proceso se inició en lo que hoy es México, desde donde esta familia de especies vegetales hipotéticamente se propagó al resto del continente.

Son embargo, diversas investigaciones apuntan a que más bien el chile comenzó a domesticarse en lo que hoy es Ecuador, siendo dispersada siglos después hacia el Caribe, las Antillas, Centro y Norteamérica por migraciones de pueblos agricultores y alfareros de origen arahuaco durante el primer milenio de nuestra era. En efecto, durante la realización de excavaciones arqueológicas en Santa Elena, en la zona suroeste del Ecuador, fueron encontrados microfósiles de chile que datan de hace 6000 años de antigüedad.

En todo caso, lo cierto es que luego de que llegase a Europa durante la conquista de América, tuvo una amplia y exitosa difusión por todo el mundo, llegando a ser hoy por hoy un alimento muy consumido en todo el mundo.

La Capsaicina: lo que hace al habanero ser lo que es

La capsaicina es una sustancia orgánica característica del habanero y de todas las variedades de Chile picante. Fue desarrollada por las especies del género Capsicum –de hecho, este término dio origen al nombre capsaicina- a lo largo de su proceso de evolución, como una medida defensiva en respuesta a los mamíferos herbívoros que consumían el fruto de la planta como alimento, ayudando a que el fruto fuese consumido por especies que contribuyeran a la diseminación y germinación efectiva de las semillas, ayudando a propagar y reproducir la especie, y no por otras especies animales indeseadas.

En tal orden de ideas, una investigación reciente demostró que los chiles con capsaicina –como es el caso del habanero-, es consumido sólo por aves, ya que esta familia animal no es sensible a este compuesto, ello significa que su consumo no les genera a las aves sensación de ardor, calor ni picor.

En cambio, ciertas familias de mamíferos como los roedores, sí son sensibles a esta sustancia –al igual que nosotros, los animales humanos-, por lo que no consumen aquellas variedades de chile que contengan capsaicina.

Ello resultó beneficioso históricamente para tales especies de chile, debido a que las semillas defecadas por roedores, no germinan, al contrario de lo que ocurre con las aves. Las semillas defecadas por estas últimas germinan y se desarrollan exitosamente, ayudando a la propagación de la especie durante decenas de miles de años.

Las propiedades de la capsaicina

Además de las ventajas para la planta, la capsaicina es una sustancia con extraordinarias propiedades para la salud de los seres humanos. Una de ellas es la de actuar como analgésico, por lo que es ampliamente utilizada en la industria farmacéutica con tales fines, como componente activo en analgésicos de todo tipo, cremas, inyecciones y otros. Más aún, es muy útil y efectiva para reducir el dolor producido por la osteoartritis de hombro, mano, cadera o rodilla.

Por otra parte, también se ha determinado que su consumo contribuye a la regulación del metabolismo y a mejorar las funciones cardiovasculares.

Más allá de la capsaicina, el chile aporta nutrientes y antioxidantes

Pero el valor nutricional del chile habanero no consiste sólo en la capsaicina.

El habanero también es rico en beta-carotenos, compuestos orgánicos que son a base de la vitamina A, una vitamina esencial para mantener la salud de los ojos, la piel, y fortalecer al sistema inmunológico.

Asimismo, el chile habanero contiene cantidades considerables de vitamina C, también muy importante para nuestro sistema inmunológico. Igualmente, esta vitamina contribuye a mantener nuestras encías sanas, a la reparación de tejidos dañados y al funcionamiento adecuado de la glándula supranerral.

Por último, el habanero contiene adicionalmente vitamina K, un nutriente importante para que nuestros huesos puedan absorber el calcio correctamente.

Cómo preparar unos deliciosos frijoles con habanero para acompañar nuestras comidas

El Habanero puede ser consumido de muchas formas, como ingrediente en nuestras comidas, como les mostraremos con la siguiente receta de frijoles negros.

Primero que nada debemos lavar unos 200 g. de frijoles negros con agua a temperatura ambiente. Luego los ponemos a cocinar en una olla con suficiente agua a fuego medio, hasta que estén cocidos y blandos, según el gusto de cada comensal. Una vez cocidos los frijoles procedemos a añadir unas 4 cucharadas de manteca o aceite vegetal aproximadamente, junto con 1 cebolla fileteada –o 2 si desea dársele más sabor- y sal al gusto. Debemos revolver la mezcla hasta que el aceite o la manteca se integren completamente a los frijoles. Acto seguido escurrimos los frijoles y los licuamos junto con 2 tazas de caldo. Agregamos el caldo poco a poco a fin de corroborar que no queden muy aguados.

Por último, freímos la pasta de frijol junto con 1 chile fileteado en un poco de manteca o aceite sobrante, hasta que la mezcla espese un poco, pero sin dejarla muy seca, y listo. A disfrutar.

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