La Berenjena

berenjena

Lo que llamamos comúnmente berenjena, es el fruto de la planta también conocida como berenjena, cuyo nombre científico es Solanum melongena. Esta planta crece hasta los 150 cm de altura aproximadamente y es de ciclo anual. En inglés se le llama eggplant, porque los frutos de algunas variedades tienden a tener forma de huevo.

Su origen sigue siendo un poco obscuro

El origen histórico de su cultivo es relativamente obscuro en comparación con otros vegetales, ya que no existen registros escritos en la antigüedad, como si ocurre por ejemplo con la cúrcuma o la arúgula.

No obstante, se sabe que la planta es originaria de la India, desde donde se extendió posteriormente hacia otras latitudes del continente asiático, como Birmania o China. En este último país, es donde se obtuvo la primera prueba documentada de su cultivo, gracias a la obra Tong Yue, del autor Wang Bao, que data del año 59 de la era cristiana, el autor comenta sobre el trasplante de plántulas de cebollín y berenjena durante el equinoccio de primavera.

Como ya señalamos, el cultivo de la berenjana se extendió en los siglos posteriores, llegando también a Persia y al este de África. Cuando los árabes conquistaron Persia en el siglo VII después de Cristo, aprendieron las técnicas de su cultivo, convirtiéndose en un alimento muy apreciado. El origen del vocablo berenjena evidencia este proceso de asimilación cultural, ya que procede del vocablo arábigo al-bâdinjân, que a su vez es una variación  del persa bâdengân.

Los árabes diseminaron el consumo y cultivo de la berenjena a su vez en todos los lugares a los que se extendió su civilización, incluyendo por supuesto, la región del Levante y Andalucía, llegando a ser un cultivo de gran importancia en la península Ibérica, mucho antes de su extensión hacia el resto de la Europa medieval.

Un alimento que fortalece nuestra salud

Al igual que ocurre con el calabacín, la berenjena está compuesta en casi su totalidad por agua –alrededor de un 92,6%-, y cantidades escasas de carbohidratos, grasas y proteínas, haciendo de este vegetal un alimento sumamente ligero –apenas 21 calorías por cada 100g-, excelente para aquellos comensales que desean ingerir platillos bajos en calorías. Cabe destacar no obstante que una berenjena promedio contiene además 1,5% de fibra.

Entre los micronutrientes que nos aporta este fruto, debemos destacar principalmente el potasio y el ácido fólico, conteniendo aproximadamente 240 mg y 13mcg por cada 100g de berenjena respectivamente.

Por otra parte, es muy importante resaltar su contenido de antocianinas. Las antocianinas son los compuestos orgánicos responsables de la pigmentación roja, azul o púrpura de diversos vegetales en sus frutos, hojas y flores, que además de ello tienen importantes propiedades antioxidantes.

Por lo tanto el consumo de antocianinas ayuda a prevenir y tratar la enfermedad coronaria, a la vez que tiene efectos anticancerígenos y antiinflamatorios. Asimismo, ayuda al tratamiento de la diabetes, a mejorar la función visual y hasta las capacidades cognitivas.

La berenjena, siempre sana y deliciosa

Para concluir este post, les obsequiaremos una receta de berenjenas horneadas muy sencilla, pero también sana y sabrosa.

Para realizarla necesitaremos 1 o más berenjenas, dependiendo de la cantidad de comensales. Debemos lavarlas y cortarles el tallo, que no consumiremos pero bien podemos aprovechar para un compostero casero. Luego procedemos a cortar la o las berenjenas en ruedas o rebanadas, o como prefiramos.  Acto seguido preparamos una solución con ½ taza de agua tibia, en la que disolveremos 1 cucharada de agua tibia. Una vez disuelta la sal le agregamos 4 tazas de agua fría y revolvemos bien. En dicha mezcla colocamos las berenjenas rebanadas y dejamos reposar durante 30 minutos.

Mientras dejamos reposando las berenjenas pasamos a calentar el horno a 180° C. Concluidos los 30 minutos, retiramos las berenjenas del agua y las secamos adecuadamente con toallas de papel, para luego colocarlas en una bandeja de hornear sin superponerlas y con suficiente espacio entre cada rueda o rebanada, a fin de que puedan cocinarse de forma homogénea. Finalmente cepillamos las berenjenas ligeramente con aceite y procedemos a hornear durante 15 minutos. Pasado este tiempo daremos vuelta a las rebanadas de berenjena y repetiremos el procedimiento de cepillado ligero con aceite, para luego volver a hornear por 10 a 15 minutos más, hasta que se hayan dorado.

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